viernes, 28 de diciembre de 2012

Camino hasta el rock and roll


Antes de la aparición del rock an roll, el mundo venia de un conflicto demoledor: la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias. Hora de reconstrucción y vuelta a empezar. A mediados de los años cincuenta los jóvenes buscaban una identidad propia. Jack Kerovac y la Beat Generation eran el modelo a seguir. Faltaba el gran terremoto que la música impulsaría.
   En los años veinte y treinta, la música norteamericana se convirtió en una máquina de hacer dinero. Para gestionarlo se creó la ASCAP, una sociedad de Autores. Pero  los autores humildes no entraban en ella. Por eso, justo antes de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de profesionales de la radio creó la BMI, una sociedad de autores paralela para que defendiera los derechos de la nueva música norteamericana que era la que hacían miles de folk-singers, jazz-men, cantantes de country, bluesmen y el naciente rhythm & blues negro. Eso fue la antesala del rock and roll. Con la guerra, las orquestas quedaron diezmadas y el jazz se resintió por la incorporación a filas de sus músicos. A alguien se le ocurrió que los cantantes cantaran sin orquesta. Así apareció Frank Sinatra. Su ejemplo sentó las bases para la aparición de un sinfín de solistas. El folk el country y el blues trenzaron el cordón umbilical que uniría la música popular con el nacimiento del rock and roll.

   EL RACISMO: En la guerra, blancos y negros lucharon juntos. Muchos negros se asomaron a la música blanca y muchos blancos, a la negra en esos años peleando en Europa o el Pacífico. Pero el regreso a casa fue traumático para los negros. Se produjeron entonces movimientos migratorios y los músicos  acabaron concentrándose en Nueva York, Chicago, Memphis y el Delta del Misisipi. Allí surgieron estudios de grabación y nuevos sellos discográficos. Pero el mundo negro dejó de existir para los blancos, y la música negra tenía que soportar la etiqueta de ser considerada Race Music (Música Racial). Eso todavía sucedía en los años cincuenta  y hasta comienzos de los setenta. Beatles y Rolling ayudaron a cambiar eso. Hubo estrellas como Nat Ding Cole o el primer rockero Fats Domino, que ya tenía ocho discos de oro antes de que apareciera Elvis. Pero eran flores en medio del desierto. Había una música de consumo impulsada por el teatro de Broadway y por el cine de Hollywood. Los blancos vendían miles de discos, casi siempre edulcoradas baladas. Los negros le daban caña, pero no salían de la etiqueta de Race Music.
   Estamos ya a las puertas del rock and roll: Country & Western + Rhythm & Blues = Rock and Roll.
   El rock es un híbrido,  la suma de todos los géneros populares de aquellos días. Música blanca mas música negra. Sin embargo, tanto el country como el blues tenían también su propia historia y evolución. El negro estadounidense llevaba en su sangre el ritmo de África, pero fue esclavizado y sus cantos en los campos de algodón eran cantos de dolor, Blues. Los cantos se convirtieron en espirituales, luego en góspel, la música cantada en las iglesias, y así sucesivamente irían apareciendo el soul en los sesenta y una larga lista que desemboca en el rap o el hip-hop. En los años cincuenta, la primera ruptura de los músicos negros fue el rhythm & blues, es decir, que al blues le pusieron ritmo

   Antes del rhythm & blues la música negra se sustentaba en dos pilares  de apariencia inamovible para los puristas, el jazz y el blues. El blues es un lamento repetido sobre una sucinta base musical. Blues equivale a lentitud, tristeza  y representa el dolor frente al vivo jazz. Al jazz se le atribuye el papel de ser la música negra del siglo XX  y se basa en la improvisación. Lo que hizo el jazz fue darle ritmo a la música negra. Lo que diferenciaba al negro del blanco ya era el "feeling", el sentimiento, bien fuera interpretando jazz o blues.

   Al empezar el siglo XX la música no mostraba muchas innovaciones. La revolución llegó de Nueva Orleans y de su barrio más caliente: Storyville. Allí, en clubs de mala muerte, la música era bulliciosa  y sincopada, rags, marchas, canciones de época, mucho baile... Primero apareció el ragtime, luego el swing, y éste marcó el camino hasta el jazz.  El swing fue una de las primeras formas libres de interpretación que existieron. Surgió en los años veinte, alcanzó su desarrollo en los treinta y su mayor expansión. El swing se adapta principalmente a la función de trompetas y saxos en la seción de viento, a la batería en el ritmo y al piano como solista. Sin llegar a desaparecer, con el nacimiento del bop perdió parte de su improvisación y libertad. El bop, o bebob, apareció alrededor de 1940 en el Harlem neoyouquino a partir de algunos músicos de swing tan progresistas como Charlie Parker, Thelonious Monk o Dizzy Gillespie.

   Hubo más géneros y estilos en América en este siglo. Están el bluegrass, el doo-woop y el cajun que es el único movimiento de habla francesa en la genealogía del folk norteamericano. Por último, no hay que olvidar el góspel, el canto en los oficios religiosos, que fue una conversión de los espirituales, los cantos de trabajo, y una rama del blues urbano. Muchos grandes intérpretes de los años sesenta fueron solistas en sus coros o incluso sacerdotes. Incluso hay instrumentos que proceden de la música negra y se atribuyen a los blancos, como el banjo crucial en el folk rural de aquellos años. Hablamos de un país muy grande, mezcla de culturas surgidas de la emigración, pero poco a poco todas llegarán a encontrarse. El resultado fue conocido como rhythm & blues, blues con ritmo.

   Acabamos de llegar al rock and roll.