miércoles, 18 de diciembre de 2013

Ver el mundo con otros "ojos"

Poco a poco Elsa empezó a escuchar gente, ¿pasillos? si, algo así, suelas de zapatos de goma, notó la brisa en su cara, en sus brazos, el frescor en toda su piel, olió el ambiente húmedo , a hoja mojada. Con un poco de esfuerzo consiguió mover el pulgar derecho. Sin querer lo acercó a su índice y notó algo frío. Tampoco sintió nada en su dedo índice, estaba aún dormido. Saboreó su saliva. Tenía pinta de no haber hablado desde hacía mucho tiempo. Se dio cuenta de algo que había estado ahí desde el principio. Un pitido intermitentemente constante. Ya estaba bien de tanto misterio, intentó abrir los ojos aunque antes de hacerlo ya sabía lo que iba a ver. Un hospital. Pero no, un segundo. No podía abrir los ojos. Algo se lo impedía. Una venda quizá. Reunió todas sus fuerzas para dirigir sus manos a su cara, efectivamente, una banda cubría sus ojos. Entonces se dió cuenta de que lo que tenía en el dedo índice era una especie de plástico. Lo había visto en películas, era para tomar el pulso y para monitorizarlo. Notó unos pasos que terminaron cerca de donde ella se encontraba. Escuchó el sonido de unos folios
-Hola Elsa- dijo una voz que provenía de la misma dirección que los pasos
-¿Quién eres?- dijo ella incorporándose.
-Espera, yo te ayudo - dijo una voz femenina bastante agradable - Me llamo Leonor. Soy médico
Después de una pequeña pausa, continuó hablando.
-Elsa, estás en un hospital desde hace unos días. No sé si te acuerdas de lo que pasó,- ella negó con la cabeza - em..... bien.... tuviste un accidente, se derrumbó parte de tu casa, en concreto la parte donde te encontrabas tú. Pero por suerte estás viva.
Poco a poco, la chica empezó a recordar algo, no mucho, imágenes. Estaba en la cama y de repente... no recordaba nada más.
-¿Por qué tengo una venda en los ojos?-preguntó.
-Bueno, verás, caíste de una segunda planta y por suerte estás viva. Era la casa que tus padres estaban intentando arreglar, la de tus abuelos. Te rompiste una pierna, la tienes escayolada, la recuperarás. Pero no hemos podido hacer nada con tus ojos. Elsa, estás ciega.-
Elsa notó como se le venía el mundo encima, todo se desmoronó. Se hizo la pregunta que se hacen todos ante una desgracia así. <<¿Realmente me lo merezco?>>
- No puede ser. No puedo estar ciega, ¿cómo voy a ver los trastes de la guitarra? ¿ o las teclas del piano?¿ o el lápiz y el papel cuando dibuje o escriba? ¿o leer partituras, o libros?
- No te preocupes hay muchos músicos ciegos que llegan muy lejos, aprenderás a sentir incluso mejor que todos los demás.
- ¿En que trabajas? - Preguntó de repente Elsa
- Soy cirujana - Contestó Leonor.
- Necesitas tus manos para operar ¿verdad?
- Si, pero ¿dónde quieres llegar?
- Solo quiero que sepas que al igual que tú necesitas tus manos para operar, yo necesito mis ojos para dibujar, escribir, y leer música.
Leonor se quedó de piedra. Nunca en su ida le habían dicho algo así. Era cierto. Tan cierto como el día en el que vivían. Se le encogió el corazón, no sabía que decir pero al momento cambio de tema.
- Elsa, tu familia está esperando fuera, les diré que entren, Vendré a verte en una horas.
La medica salió de la habitación, y tal y como le había dicho a Elsa, hizo pasar a su familia. Entraron todos: Su madre, su padre y su hermano. Nada más verla, su madre, que tenía lo ojos húmedos, le dio un abrazo enorme, y le plantó  un beso en cada mejilla. El padre y el hermano la saludaron muy contentos, y empezaron a hablar de lo que habían hecho esos días y cuánto la habían echado de menos.

Elsa era una chica de 16 años, alta con el pelo largo negro y rizado. Tenía unos ojos marrón miel muy grandes. Ella no se consideraba muy guapa pero lo era. Tenía un hermano mayor llamado Kurt con 18 años, iba a entrar a la universidad. Era alto , ojos oscuros, pelo corto y con el filo de la barba recortado. Tenía una nariz un poco ancha, pero acorde con su cuerpo. Su madre era más baja que ellos, pero con sus 52 años parecía muy joven y más cuando se arreglaba. Era muy guapa. Su padre era el más alto aunque Kurt lo había superado un centímetro.
A Elsa le encantaba la música, iba al conservatorio desde hacía 9 años, tocaba la guitarra y más de una vez había ganado un premio. Era una familia humilde que apenas tenía enemigos, aparte de los envidiosos. Pero sobre todo, eran una familia feliz.

lunes, 16 de diciembre de 2013

UN PASO HACIA LA OSCURIDAD

Buenas tardes, días o noches a todo el que lo lea. Buenas, al fin y al cabo, que es lo importante. Pasen los años que pasen, nunca sabré como empezar una entrada :P
Hoy estoy feliz. Y no porque esté enamorada, que no digo que no pero tampoco que si, ni nada de eso. Creo que simplemente estoy feliz porque estoy aprendiendo a apreciar las pequeñas cosas que tiene la vida. Antes ya creía que lo hacía pero no tanto como ahora. Quizá sea una racha feliz. Y ojalá esta racha dure para siempre. Realmente no le doy la importancia que le daba antes a cosas insignificantes. Quería hablaros de bueno, realmente no se de que. Hacía tiempo que quería escribir pero creedme, bachillerato de ciencias biológicas + 5º de GP de conservatorio + 3º de EOI no es nada fácil.
Pero aun con el estrés de todo eso, no pasa ni un día que no piense en como es la vida de aquellos con dificultades, no hablo solo de dinero, ni de minusvalía. Hablo de todo en general, ¿acaso no es una tragedia que alguien no tenga un plato de comida todos los días? es horrible. Por eso espero ser de ayuda algún día. Y eso es simplemente lo que hace que últimamente esté tan feliz. En este tiempo en el que no he escrito me han pasado mogollón de cosas que quizá  no os interese, pero hay algo en lo que quizás me podáis ayudar. Estoy escribiendo una historia, os escribiré un poco del principio a ver que os parece.

"¿Qué era eso? ¿Un terremoto?¿ Huracán? No, peor aún, ¿¿UNA BOMBA??. Se estaba cayendo, derrumbando. La habitación entera estaba siendo devorada por la tierra. Elsa se incorporó en la cama muy asustada, miró al techo mientras su cama no paraba de moverse. Vio como la lámpara que estaba justo encima suya empezaba a descolgarse. El cabecero de la cama estaba sujeto al principio por tres alcayatas en triángulo pero más tarde  la mas alta se soltó y el cabecero empezó a doblarse quedando la parte baja en su sitio. Elsa estaba atrapada. El único sitio por donde podía salir se había derrumbado. Giró su cabeza a  todos lados y cuando miró hacia arriba se horrorizó al ver la lámpara descolgándose. Se le iba a caer encima. Se tapó la cara, todo lo rápido que pudo e instintivamente  echó todo su cuerpo hacia atrás pensando que la cama seguía intacta. Pero no era así. El cabecero estaba allí, en una posición que haría que Elsa nunca olvidara aquel día en ningún momento..."

Nunca he escrito nada, tengo más de la historia, pero obviamente, si no os gusta o si no lo hago bien, no escribiré más, por lo menos no en este blog. Espero respuestas y propuestas de mejora, incluso algún dibujo para la portada. En fin, esto es simplemente el principio,  ya os iré contando más.