lunes, 12 de mayo de 2014

Un simple cuento para niños...? No lo creo

Hoy tengo el gran honor de publicar en mi blog un cuento un tanto peculiar. No ya tanto por la trama sino por la escritura.

Yó el peludo y el río mágico de las dudas

Cuentan las leyendas que existió, en un pasado no muy lejano, una aldea que un río abrazaba. Era una aldea-isla, aldea pequeña y aldea por obligación. Los habitantes de Segur-áh eran gente muy simple, pero tenían algo muy peculiar: eran peludos. Muy peludos.
El río que los rodeaba había sido bautizado como el río Yoquesé, el invencible río mágico. Y es que los habitantes de Segur-áh no conocían otras tierras: su denso pelaje no les permitía nadar y mucho menos cruzar el río. Pero aquel río no era cualquier río: algo muy peculiar tomaba lugar en sus aguas una noche al año. En el “cumpleaños” del río Yoquesé, sus aguas se volvían mágicas y todo aquel que lo intentara cruzar a nado, perdía todo su pelaje. Nadie sabe por qué sucedía esto, y el pueblo rara vez se lo preguntaba, pues dedicaba toda su vida y sus fuerzas a prepararse para aquella noche.
Un día nació un pequeño que cambiaría todo: era Yó. Yó nació, como todos sus compueblanos, el día del cumpleaños del río. Su infancia duró dos semanas; a la tercera, comenzaron sus entrenamientos para poder, algún día, cruzar ese río y descubrir el mundo. Pero un día, mientras Yó entrenaba fuertemente, tuvo una revelación. Se preguntó:
- ¿Y por qué el río Yoquesé se vuelve mágico esa noche?
Y rápidamente le siguieron otras mil preguntas sin contestación:
-¿Y por qué se nos cae el pelo? ¿Y por qué somos tan peludos? ¿Y por qué entrenamos tanto? ¿Y por qué debemos conocer lo que hay al otro lado? ¿Qué hay al otro lado? Incapaz de acallar las dudas que ahora revoloteaban en su cabeza, se aventuró por la pequeña aldea en busca de respuestas. Primero visitó al sacerdote Porfé.
Yó – Oh, sacerdote Porfé, tengo un gran problema en mi cabeza. Porfé – Hijo, dime, qué te aflige. Yó – Es que tengo… tengo…. Una duda. Porfé - ¡Una duda! Yó, debes deshacerte de ella ¡cuanto antes! Yó – Pero, sacerdote Porfé, ¿Por qué debemos entrenar tanto para cruzar un río y llegar a un sitio que no sabemos cuál es? ¿Por qué debemos conocer lo que hay al otro lado? ¿Qué hay al otro lado? Porfé se sobrecogió con tantas dudas. Porfé – Hijo, ay hijo, te ahogarás en un mar de dudas. Todo lo que hacemos, absolutamente todo lo que hacemos, lo hacemos……. (se escucha la voz de un tercero: Porfeeeeeeeeeeeeeee). Mmm debo irme. Ven más tarde, Yó, y no dudes más. Yó se fue con la mente más enredada de lo que llegó, pero tenía… fe de que alguien más le podría dar una contestación a sus preguntas. Se le ocurrió preguntarle a los ancianos del pueblo peludo. Aquellos ancianos eran considerados jefes sabios y su palabra era ley, porque habían decidido quedarse para organizar al pueblo en su eterna faena. Se acercó Yó y dijo:
Yó – Con permiso, con permiso, tengo una duda. Ancianos - ¡Una duda! Anciano 1 – Hijo, tu eres muy joven para tener una duda. Anciano 2 – Sí, muy joven. Yó – Pero, abuelos, ¿Por qué se nos cae el pelo cuando nadamos en la noche mágica? ¿Por qué el río se vuelve mágico en su cumpleaños? ¿Qué nos espera al otro lado? Los ancianos tenían ante ellos un problema peludo. Anciano 1 – Mmm pequeño, no debes ocupar tu mente en esas cosas. Anciano 2 – Sí, no debes. Anciano 1 – Eso te quita tiempo de tu entrenamiento. Después de todo, debéis cruzar ese río tan rápido como podáis, sin tragar ni una gota de agua. Anciano 2 – Sí, ni una gota. Anciano 1 – Al otro lado, seréis lo que siempre habéis estado destinados a ser. Cruzar el río es para lo que habéis nacido; si no, ¿Para que existiría todo esto? Yó sentía que había algo más. Sus dudas bullían como patatas en agua hirviente. Si los ancianos no podían aplacar sus inquietudes, ¿Quién podría? Partió de aquella vieja choza y vagó por las calles siempre ocupadas de Segur-áh. De repente, divisó a una mujer, una vagabunda, que yacía en el suelo recostada de la pared y que vendía unas figurillas de arcilla. Una voz impulsó a Yó a acercarse, sin saber por qué, y le preguntó: Yó - ¿Por qué somos tan peludos? Y la vagabunda respondió: Vagabunda - ¿Por qué dudas? Yó se sintió sobrecogido por la contestación de la vagabunda. No se había preguntado por qué dudaba, ni por qué sentía que dudar le llevaría a alguna parte. Antes de que pudiera organizar sus pensamientos, la vagabunda habló. Vagabunda –Si es cierto que lo que tiene éxito no duele, pues tampoco duda. ¿Te quieres ahogar? Yó respondió rápidamente Yó – No. Vagabunda – Pues entonces no dudes más. ¿Quieres cruzar el río? ¿Quieres conocer el mundo exterior? ¿Quieres perder tu pelaje, descubrir quién estás destinado a ser? Yó – Ya no estoy tan seguro… Vagabunda – Pues ya no eres de esta aldea. Eres una aldea. Yó no entendió todo lo que decía aquella mujer, pero sintió que ya la conversación había acabado. Giró y se marchó preguntándose por qué esta vagabunda no era ni sacerdota ni consejal (*). Comenzaba a entender: Yó – Aaaah creo que ya entiendo: las preguntas son las respuestas. Y los que preguntan son diferentes: no pertenecen a este lugar. Pasaron meses y meses después de aquel día, y Yó guardó sus dudas en lo profundo de su corazón, sin olvidarlas. Entrenaba y entrenaba… Hasta que llegó la noche. Todos esperaban que aquella cosa que brillaba desde el cielo estuviera justo sobre sus cabezas. Todos los atléticos jóvenes de la pequeña aldea, que contaban 25, estaban listos para nadar por sus vidas mientras en cada choza del pueblo, un nuevo compueblano nacía……….. (sonó el cuerno). Todos aquellos cuerpos peludos se lanzaron al agua a la vez, incluyendo Yó. En la mente de Yó había miedo y emoción; emoción por descubrir el otro mundo, a toda prisa, miedo por ahogarse… ¿Miedo por ahogarse? Sintió que con cada brazo ardían las dudas como hierro al fuego dentro de sí. Yó - ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Su pelaje caía hacia el fondo inacabable de aquel río bravo. Todos nadaban por sus vidas, fatigados, ahora por miedo y por fe. Algo sucedió entonces. Yó- ¿Por qué debo cruzar deprisa? ¿Por qué no puedo tragar agua? ¿Qué pasa si trago agua? Yó se detuvo en el mismo medio del río, mientras todos nadaban como una única masa hacia la otra orilla. Abrió su boca y dejo entrar aquel mágico líquido de la noche. Su cuerpo se volvió pesado, se comenzó a hundir, pero a la vez se comenzó a transformar en algo, algo que nunca antes había visto. Sintió su piel desnuda por primera vez, y en segundos ya no había piel. No había aldea, no había mundo, tampoco río. Solo quedaron Yó y una duda.
Sebastián v
En mi opinión creo que lo único malo que veo es la palabra "peculiar". Sale dos veces demasiado juntas al principio y queda un poco redundante, y que si esto lo lee un niño probablemente no entienda algunas cosas, pero sería cuestión de revisarlo frase por frase.
Y lo bueno ( o malo para algunos) son las dos palabras en rojo que he subrayado (*) . Es a esto a lo que me refería al principio con la introducción y con el título. Muchos podréis creer que es un fallo del escritor ya que él también es persona y como tal se puede equivocar. Yo así lo pensé al principio y puede que lo siga pensando. Pero esa no es la cuestión. Lo que más me chocó fue la reacción del escritor cuando me dijo que opinara acerca del cuento y le comenté los dos fallos gramaticales que había. Esto fue lo que me contestó

  • El lenguaje es un ente vivo, a lo largo de los siglos evoluciona a partir de los cambios que cada persona con su habla propia le introduce


  • Instituciones como la real academia espa~ola reunen a la "crema" de tu país y los ponen a tomar decisiones sobre que se puede decir, que no, y como se debe decir


    Yo personalmente estoy en contra de eso porque lo veo como otro mecanismo mas de control, y he visto como se margina a partir de esto a los que no se adecuan a esta regla


    Así que simplemente me invento palabras cuando me da la gana, si las necesito, si lo creo pertinente.


    Sacerdota=Sacerdote. Tiene incluso mas sentido jaja




  • yo personalmente no creo que haya una manera "correcta"


    Antes de que existiera la academia, coexistían cientas y cientas versiones de un mismo termino


    Unos desaparecían con el tiempo, otros perduraban y se transformaban. Así es el lenguaje


    No le veo sentido en frenar ese proceso
  • A lo que yo le contesté que el lenguaje se unificó para que pudiéramos comunicarnos. Pero él siguió con su pensamiento




  • Yo pongo en duda que esas fueran las razones.


  • Isabel la Católica impuso el Castellano sobre los demás lenguajes, como lengua oficial de la corona y el gobierno en general


    Y claro, el país


    Y todo comienza por ahí, por el poder


    No fue el catalán, no fue el gallego, no fue el eusquera


    fue el castellano, y fue por poder.


    ENTONCES el castellano cogió auge, porque hasta entonces era un dialecto mas


  • Que sucede? Eventualmente se riega y surgen variantes, llamados acentos


    Surge entonces La Real Academia para reglamentar, pero de donde parte? Como tu puedes establecer el comienzo del castellano para decir "aquí esta la esencia"?


    Si el castellano salio del latín vulgar y el latín vulgar de una mezcla de los lenguajes de los Latinos con los fenicios con otras culturas


    De la comunicación pura pasamos a la comunicación con matices de poder, jerarquías de "quien habla mejor"


    jerarquías de significado de cada acento y estereotipos a partir de ellos
  • Igual los acentos


  • Las formas de hablar


    Estamos aculturados a ver ciertos acentos con connotaciones distintas a otros acentos


    Pero si la reina Isabel hubiera sido, un ejemplo hipotético, reina de Andalucia


    Pues seria el acento andalusi el culto
Con todo esto llegamos a la conclusión de que si todos habláramos como de una manera distinta, si empezáramos a decir sacerdota en lugar de sacerdotisa podríamos hacer más fácil la lengua que hoy hablamos. ¿Qué pasa si esto lo trasladamos a la vida real? a los hechos, comportamientos. Somos nosotros los que decidimos que se puede hacer y qué no se puede hacer en nuestro país, ya que somos los ciudadanos y los que vivimos aquí. El trasfondo de las palabras "mal escritas" es esto. Podemos hacer cualquier cosa, está en nuestra mano movernos todos a una, crear una España nueva, sin crisis, con educación, con sanidad, con arte, con cultura, con FELICIDAD. Si todos nos pusiéramos en huelga para demandar una sanidad en condiciones no habría tantos recortes. ¿Acaso estáis contentos con todo lo que hay ahora mismo?¿ con todo lo que nos han quitado? ¿Y si hubiéramos actuado como Francia desde el principio? Ese país, cuando una un grupo de personas(afectadas) se pone en huelga para denunciar los recortes en cualquier ámbito, TODO el país se paraliza, TODO el país se pone en huelga para que sus vecinos vivan en las condiciones en las que se puede vivir. Con una educación pública, con unas subvenciones en condiciones, con una sanidad de verdad, con cultura, ... pero esas cosas no se hacen, ¿por qué? por qué los trabajadores del metro o de los autobuses o de un colegio siguen asistiendo a sus puestos de trabajo cuando sus vecinos están en huelga para poder comer y aún así no consiguen nada porque no son suficientes para que el gobierno escuche. TODA España tiene que ponerse en huelga TODA para poder coger la sartén por el mango, para parar lo que están haciendo con nosotros para decir BASTA! a ser marionetas de políticos.

Una entrada un poco larga, pero desde mi punto de vista merece la pena pararse a leerla. Sin más que decir, espero vuestras opiniones.